Dios tala y Dios hace crecer

Dios tala y Dios hace crecer

«Todos los árboles del campo sabrán que soy yo, el SEÑOR, quien tala el árbol alto y hace crecer alto el árbol pequeño. Soy yo quien hace secar el árbol verde y le da vida al árbol seco. ¡Yo, el SEÑOR, he hablado y cumpliré lo que he dicho!» Ezequiel 17:24 NTV Ezequiel 17:24

En ocasiones podemos llegar a pensar que nuestras propias fuerzas, habilidades o talentos son los que nos han llevado al lugar de éxito donde estamos, olvidando que toda promoción y crecimiento verdadero provienen del cielo. Este pasaje nos recuerda la soberanía de Dios sobre cada aspecto de nuestra vida y ministerio, mostrándonos que Él tiene el control absoluto para levantar al humilde y humillar al soberbio, garantizando que su voluntad siempre se cumple tal como lo ha prometido.

  • Reconocer la fuente de nuestro crecimiento Es fundamental entender que cualquier nivel de influencia, éxito o ministerio que alcancemos es un regalo de Dios. Él es quien hace que el árbol pequeño crezca, por lo que toda la gloria le pertenece a Él y no a nuestras propias capacidades o méritos humanos.
  • El peligro de la soberbia espiritual Cuando un árbol se vuelve demasiado alto en su propia opinión y se llena de orgullo, corre el gran riesgo de ser talado. El orgullo nos aleja de la dependencia de Dios y nos lleva a confiar equivocadamente en nuestras propias fuerzas y en nuestro intelecto.
  • Dios da vida a lo que parece seco Incluso en las temporadas donde nos sentimos estancados, secos o sin fruto, el Señor tiene el poder sobrenatural de darnos vida nuevamente. Nuestra esperanza no reside en nuestras circunstancias, sino en el poder vivificante de su Espíritu.
  • Mantener una actitud de humildad Para seguir siendo herramientas útiles y fructíferas en las manos del Señor, debemos mantener siempre un corazón humilde. Al reconocer nuestras limitaciones y nuestra total dependencia de Él, nos aseguramos de que Él pueda seguir exaltándonos a su debido tiempo.
  • La certeza de sus promesas El pasaje termina con una declaración firme sobre la autoridad divina que nos brinda completa paz. Podemos descansar con total seguridad en que los planes y propósitos de Dios para nuestra vida se llevarán a cabo fielmente, sin importar las circunstancias externas.

Vivimos en un mundo que constantemente exalta los logros humanos y promueve la autosuficiencia, pero nuestro llamado cristiano es completamente diferente. Al vivir bajo la sombra del Omnipotente y rendir cada uno de nuestros éxitos a sus pies, aseguramos que nuestro crecimiento sea genuino y duradero. Mantengamos siempre nuestro corazón arraigado en su gracia, sabiendo que Él es el único dueño de nuestro destino, capaz de reverdecer nuestro interior y hacernos florecer en cualquier temporada de la vida.

«Todos los árboles del campo sabrán que soy yo, el SEÑOR, quien tala el árbol alto y hace crecer alto el árbol pequeño. Soy yo quien hace secar el árbol verde y le da vida al árbol seco. ¡Yo, el SEÑOR, he hablado y cumpliré lo que he dicho!» Ezequiel 17:24 NTV Ezequiel 17:24

Piénsalo:

  1. ¿En qué áreas de tu vida necesitas rendir tus logros y reconocer que el crecimiento ha venido únicamente por la gracia de Dios?
  2. Identifica si existe alguna actitud de orgullo en tu corazón que necesites cambiar hoy mismo para evitar ser talado espiritualmente.
  3. Toma un tiempo de oración constante esta semana para agradecer a Dios por las promesas que ya ha cumplido y reafirmar tu confianza en aquellas que aún están por florecer.

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