Se sentaron frente a mí esperando respuesta
«El 14 de agosto, durante el séptimo año del cautiverio del rey Joaquín, algunos de los líderes de Israel vinieron a pedir un mensaje del Señor. Se sentaron frente a mí en espera de su respuesta. Ezequiel 20:1 NTV» Ezequiel 20:1
Qué responsabilidad tan grande tenemos aquellos a quienes Dios nos ha confiado algún tipo de liderazgo, ya sea como pastores en la iglesia, como padres en el hogar o como figuras de influencia en la sociedad. En este pasaje vemos cómo los líderes del pueblo acudieron al profeta en busca de dirección divina, esperando recibir de él una palabra clara de parte de Dios que iluminara su situación. La gente a nuestro alrededor constantemente enfrenta crisis y decisiones difíciles, y muchas veces se acercan a nosotros, “sentándose frente a nosotros”, con la esperanza de escuchar un consejo sabio y un mensaje que provenga directamente del corazón del Señor.
- La gran responsabilidad del líder Como líderes, esposos, padres o mentores, las personas acuden a nosotros esperando que les brindemos respuestas a sus problemas y situaciones de vida. No podemos tomar esta posición a la ligera, pues se espera que ofrezcamos una dirección sabia, madura y, sobre todo, fundamentada en la voluntad divina.
- La necesidad de buscar a Dios primero Para poder ofrecer un consejo verdaderamente sabio y útil, es imprescindible pasar tiempo a solas delante de Dios. Si la gente que nos rodea espera una respuesta del Señor a través de nuestras palabras, nosotros primero debemos haberla recibido de Él en la intimidad.
- Desarrollar una disciplina diaria Necesitamos establecer el hábito inquebrantable de tener una cita diaria con Dios, procurando un tiempo de quietud y silencio antes de sumergirnos en el ruido y las demandas de cada día. Solo en la quietud de Su presencia podemos afinar nuestro oído espiritual para recibir Su mensaje.
- Consultar a Dios en cada decisión Nuestra actitud a lo largo de toda la jornada debe ser la de preguntar continuamente al Señor cuál es la decisión correcta que debemos tomar en cada momento. Dependemos de que Él nos hable con claridad y precisión, tal como lo hizo con Ezequiel, para poder guiar a otros con seguridad.
Cuando la gente se sienta frente a nosotros esperando recibir aliento, dirección y sabiduría, debemos estar espiritualmente preparados. Al apartarnos para estar con Dios de manera intencional, nuestro propio corazón es ministrado y nos capacitamos para transmitir Su mensaje de vida. La orientación que brindemos a nuestra familia, a nuestros discípulos o a nuestra comunidad será un reflejo directo del tiempo que invirtamos en la presencia de nuestro Señor, escuchando Su voz para luego hablar con Su autoridad y compasión.
«El 14 de agosto, durante el séptimo año del cautiverio del rey Joaquín, algunos de los líderes de Israel vinieron a pedir un mensaje del Señor. Se sentaron frente a mí en espera de su respuesta. Ezequiel 20:1 NTV» Ezequiel 20:1
Piénsalo:
- ¿Estás dedicando un tiempo diario de quietud y silencio para escuchar la voz de Dios antes de intentar aconsejar a otros?
- ¿De qué manera práctica puedes mejorar tu disposición para buscar la dirección divina en medio de las ocupaciones y el ruido de tu rutina diaria?
- Identifica a alguien en tu entorno cercano que necesite orientación hoy y ora intencionalmente para que Dios te dé las palabras correctas para guiarle.