¿Migajas?

¿Migajas?

“Luego Jesús salió de Galilea y se dirigió al norte, a la región de Tiro y Sidón. Una mujer de los gentiles, que vivía allí, se le acercó y le rogó: ‘¡Ten misericordia de mí, oh Señor, Hijo de David! Pues mi hija está poseída por un demonio que la atormenta terriblemente’.”
Mateo 15:21-22 (NTV)

El tamaño de tu éxito en la vida dependerá del tamaño de las cosas que te desaniman. Muchas veces nos encontramos con obstáculos que ponen a prueba nuestra fe y determinación. ¿Qué tan rápido te desanimas? ¿Qué cosas logran detenerte? La pérdida de un trabajo, un problema financiero, una traición, una decepción en la iglesia, una relación rota… Todo esto puede ser desalentador, pero la pregunta clave es: ¿Te rendirás o persistirás?
En la Biblia encontramos a una madre que enfrentó múltiples barreras mientras buscaba la sanidad de su hija. Ella pudo haberse dado por vencida, pero su fe la llevó a insistir, y Jesús respondió a su clamor.
Rechazo

  • La mujer sirofenicia se acercó a Jesús en busca de ayuda, pero al principio, Él guardó silencio (Mateo 15:23).
  • Muchas veces sentimos que Dios no responde inmediatamente. En esos momentos, ¿seguimos creyendo o nos desanimamos?
  • Su fe no dependía de una respuesta inmediata, sino de su confianza en el poder de Jesús.

Vergüenza

  • Los discípulos le pidieron a Jesús que la despidiera porque les molestaba con sus súplicas.
  • A veces, la sociedad o incluso personas dentro de la iglesia pueden hacernos sentir que no somos dignos de acercarnos a Dios.
  • Pero ella no permitió que la vergüenza la detuviera.

Ofensa

  • Jesús le dijo: “No está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perrillos.” (Mateo 15:26).
  • Sus palabras pudieron haberla ofendido y hacer que se marchara, pero ella no se enfocó en la aparente ofensa, sino en la oportunidad.
  • En lugar de reaccionar con enojo, respondió con humildad y fe: “Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.”

Jesús quedó impresionado por su fe y le concedió el milagro: “Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres.” Y su hija fue sanada en ese mismo instante.
Conclusión

  • Persistir: Aun cuando las respuestas no lleguen de inmediato, no te rindas.
  • Ignorar: No permitas que el rechazo, la vergüenza o la ofensa te alejen de tu milagro.
  • Tener fe: Aunque solo haya “migajas”, Dios puede hacer milagros con lo poco.

“Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora.”
Mateo 15:28 (RV60)
Piénsalo:

  1. ¿Cuántas veces te has desanimado porque Dios no respondió en tu tiempo?
  2. ¿Qué obstáculos han intentado detener tu fe? ¿Cómo puedes enfrentarlos con perseverancia?
  3. ¿Qué milagro crees que Dios puede hacer en tu vida, aun si solo parece haber “migajas”?
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