Estoy dispuesto a aumentar

Estoy dispuesto a aumentar

…Estoy dispuesto a escuchar las oraciones de Israel y a aumentar su población como un rebaño.
Ezequiel 36:37 (NTV)

Dios no solo está interesado en sanarnos, también quiere bendecirnos y aumentarnos. Pero ese aumento no llega antes del proceso de transformación interior. En este capítulo, Dios primero promete dar un corazón nuevo, tierno y receptivo, y luego declara que está dispuesto a escuchar y aumentar. En otras palabras: primero viene la sanidad del corazón, después viene el crecimiento. Cuando tomamos decisiones que sanan, nos alineamos con el deseo de Dios de multiplicar lo bueno en nuestras vidas, familias, iglesias y ciudades.

  • Dios está dispuesto a escucharnos
    No es indiferente. Él está listo para responder a las oraciones de un pueblo que ha sido transformado interiormente. El aumento empieza con comunión y oración sincera.
  • Un corazón sano precede al aumento
    No podemos esperar crecimiento externo si seguimos cargando dureza y terquedad interna. El nuevo corazón es la base de la multiplicación.
  • El aumento es un resultado espiritual, no solo numérico
    Dios no habla solo de cantidad, sino de vida. Donde antes había ruinas, ahora hay movimiento, plenitud y propósito. El aumento abarca lo espiritual, emocional, familiar y ministerial.
  • Dios quiere llenar lo que estuvo vacío
    Las ciudades que estaban en ruinas —como Las Vegas en muchas áreas— pueden llenarse de vida otra vez. Dios quiere usar a su pueblo para restaurar y multiplicar.
  • La obediencia activa el aumento
    Cuando como iglesia nos movemos con corazones sanos, decisiones correctas y fe activa, Dios responde con generosidad, porque Él está dispuesto.

…Estoy dispuesto a escuchar las oraciones de Israel y a aumentar su población como un rebaño. Los israelitas serán tan numerosos como los rebaños sagrados que llenan las calles de Jerusalén en tiempos de los festivales. Las ciudades que estaban en ruinas estarán repletas de gente una vez más y todos sabrán que yo soy el Señor.
Ezequiel 36:37-38 (NTV)

Piénsalo:

  1. ¿Estoy dispuesto a permitir que Dios transforme mi corazón antes de pedir aumento?
  2. ¿Qué área de mi vida necesita sanidad para que pueda florecer?
  3. ¿Estoy orando con fe y expectativa, sabiendo que Dios está dispuesto a bendecirme y usarme para restaurar mi ciudad?
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