Rumores falsos
»No esparzas rumores falsos. No te hagas cómplice de gente malvada cuando tengas que jurar en el estrado de los testigos.
Éxodo 23:1 (NTV)
En este pasaje Dios instruye a su pueblo sobre la importancia de la verdad y la justicia. No se trata solamente de no inventar chismes, sino también de no repetir palabras contrarias a lo que Dios ya ha dicho en su Palabra. Muchas veces, sin darnos cuenta, los cristianos podemos estar difundiendo “rumores falsos” cuando hablamos en contra de las promesas de Dios, repitiendo dudas, temores o mentiras que contradicen la verdad de las Escrituras.
- Rumores falsos con nuestras palabras
No solo se trata de chismes entre personas, también incluye lo que declaramos sobre nuestra vida. Cuando decimos “no puedo” o “no tengo” estamos repitiendo rumores que contradicen la verdad de Dios. - La verdad de la Palabra debe ser nuestra guía
Cada vez que un pensamiento de temor o escasez quiera salir por nuestra boca, debemos recordar lo que Dios ya declaró: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Fil. 4:13). Sus promesas deben ser más fuertes que nuestros sentimientos. - Rumores falsos sobre la provisión
Cuando decimos “me voy a quedar pobre”, estamos propagando una mentira. La verdad es que Dios promete suplir todas nuestras necesidades y bendecirnos hasta que sobre y abunde (Fil. 4:19; Mal. 3:10). - Rumores falsos sobre la enfermedad
Al hablar de “mi enfermedad” nos apropiamos de algo que no viene de Dios. La verdad es que por la llaga de Jesús ya hemos sido curados (Isaías 53:5). La sanidad forma parte de la herencia en Cristo. - El poder de la lengua
Proverbios 18:21 nos recuerda que en nuestra boca está el poder de la vida y la muerte. Cada palabra que pronunciamos abre puertas: o a la fe y la bendición, o al temor y la derrota.
Dios nos llama a no ser cómplices de rumores falsos, ni en conversaciones con otros, ni en las palabras que declaramos sobre nuestra vida. Que nuestra boca sea instrumento para proclamar la verdad de Dios y no para difundir mentiras del enemigo.
»No esparzas rumores falsos. No te hagas cómplice de gente malvada cuando tengas que jurar en el estrado de los testigos.
Éxodo 23:1 (NTV)
Piénsalo:
- ¿Qué frases negativas o de temor estás repitiendo que en realidad son rumores falsos?
- ¿Cómo puedes reemplazar esas palabras por las promesas de la Biblia?
- ¿Qué impacto tendría en tu vida y en tu familia si solo declararas la verdad de Dios sobre tus circunstancias?